Introducción
La habilidad de los estafilococos coagulasa negativa (ECN) para causar enfermedad e infección en los humanos es un fenómeno poco comprendido. Varios factores participan; entre estos, la capacidad de estas bacterias para adherirse a las superficies mucosas y su virulencia, además factores que juegan un rol importante son la respuesta inmunológica del hospedador, la presencia de prótesis y catéteres de variada índole y utilidad, así como el tiempo de exposición previa al uso de antibióticos, entre otros.
Todos estos factores actúan conjuntamente o de manera aislada, constituyéndose así en condicionantes importantes para establecer la patogénesis de la infección (1).
Estas bacterias fueron tradicionalmente consideradas colonizantes de piel y fue tan solo a partir de 1980 cuando se empezó a atribuirles el rol de patógenos potenciales. Se aíslan a partir de una gran variedad de muestras biológicas en diferentes procesos infecciosos en el humano. Entre este grupo de bacterias, cabe destacar las especies Staphylococcus saprophyticus (Ss) y Staphylococcus haemolyticus, las cuales ocasionan infecciones urinarias; también se encuentran en este grupo Staphylococcus epidermidis y Staphylococcus lugdugnens, estas últimas están implicadas en infecciones aso-ciadas al uso de catéteres y heridas (2-6).
Varios investigadores han identificado y clasificado a los ECN por diversas pruebas bioquímicas y estudios microbiológicos (7-10).
Staphylococcus saprophyticus es un coco gram positivo no fermentador de glucosa, coagulasa negativa, catalasa y ureasa positiva. Son similares en morfología y características bioquímicas a otros ECN, pero se diferencian de estos últimos por su resistencia a la novobiocina. No son aislados como colonizantes del tracto urinario y su presencia en las vías urinarias del humano sintomático le ha atribuido un rol patogénico (6,10-13).
Desde su aislamiento en cultivo puro en 1882, la taxonomía de los estafilococos ha sido confusa debido a las variadas técnicas utilizadas para su identificación. Se les ha asignado diversos nombres, los cuales se basaron inicialmente en característica fenotípicas tales como su morfología y en sus propiedades bioquímicas. Estos criterios se utilizaron hasta que recientemente se determino una clasificación basada en estudios moleculares y en el análisis de su ácido dexosiribonucléico (ADN) (6,14-16). Los primeros intentos en clasificarlos fueron realizados por Baird-Parker A. C. en 1952 con subsecuentes actualizaciones a partir de 1972 (7-9). Kloss W. et al realizaron en 1975 estudios sobre su composición de bases guanina citosina (G-C) (10).
Pereira A. reportó por primera vez en 1962 la importancia del test de la sensibilidad in vitro a la novobiocina, lo que permi-tió diferenciar rápidamente a las cepas de micrococcus de otras cepas de ECN, siendo las primeras resistentes a dicho antibiótico (17). Este hecho fue corroborado posteriormente por Mitchell R. et al. y Mabeck P. (18,19). En su trabajo relacionado con la clasificación e identificación de estafilococos, Mitchell R. y Baird-Parker A. reportan que los micrococcus del subgrupo 3 desarrollaban una concentración mínima inhibitoria (CMI) a la novobiocina mayor a 25 microgramos por mililitro (18).
Buchanan R. et al. incluyen en el manual Bergey’s al micrococcus subgrupo 3 de la clasificación de Baird-Parker A. en el género Staphylococcus, basándose en la composición de la pared celular y contenido de bases (G-C) (20).
Schleifer K. y Kloss W. reportaron que otras especies de estafilococos, tales como S. xylosus, S. cohnii, S. sciuri, son también resistentes in vitro a la novobiocina, a pesar de no ser de la especie Ss. Por lo tanto, queda claro que la resistencia a este antibiótico no puede tomarse como único indicador para el diagnóstico de infecciones por Ss (10).
Kloss W., Almeida R. demostraron in vitro que al adicionar discos con cinco microgramos de novobiocina a los cultivos de ECN en agar Muller-Hinton provenientes de muestras de infecciones del tracto urinario, en los aislamientos de Ss estos desarrollaban halos de inhibición no mayores de 16mm, lo cual les llevó a inferir que este era un método fácil y rápido para diagnosticar infecciones causadas por esta bacteria. Sin embargo, las especies S. xylosus, S. cohnii, S. sciuri también desarrollan dichos halos, estas ultimas especies de bacterias provienen de animales y expresan patogenicidad frecuente-mente en pacientes inmunosuprimidos. Por esta razón, los taxonomistas no consideran esta prueba determinante para la identificación de Ss, prefiriendo la utilización de pruebas de mayor especificidad (21,22).
Trabajos de Pereira A.; Mitchell R.; Mabeck C.; Maskell R.; Sellin M.; William D.; Jordan R.; Lewis M.; Lathman T.; Rupp M., describen la frecuencia y características epidemiológicas, clínicas y bacteriológicas de las infecciones urinarias por Ss. (1,12,17-19,23-27).
A continuación se describe brevemente los aspectos más relevantes de dichas investigaciones.
Pereira A. aisló SCN como causante de infección urinaria en una mujer con examen de orina caracterizado por piuria. Este investigador reporta que estas bacterias son resistentes a la novobiocina (17). Mitchell R. corroboró este hallazgo al describir infecciones urinarias en un grupo de mujeres en condiciones ambulatorias con exámenes de orina patológicos caracterizados también por piuria y donde también aisló SCN resistentes a la novobiocina (18).
Mabeck C. reportó Ss como la segunda causa bacteriana de infecciones del tracto urinario después de la Escherichia coli en un grupo de mujeres sintomáticas y con alta incidencia en pacientes cuyas edades oscilaban entre 16 y 25 años (19). Estudios subsecuentes han confirmado dichas características y hacen correlación a la etapa de vida sexual activa. Hovelius, entre otros, determinó aislamiento de Ss en 20% de hombres con uretritis no gonococcica (28).
Maskell R. afirmó que Ss es capaz de producir inflamación aguda del tracto urinario al identificar piuria en un 80% de las muestras de orina. Este investigador lo aisló con una frecuencia del 7% en diez mil urocultivos provenientes de mujeres con infección urinaria en condiciones ambulatorias y durante un período de observación de ocho meses. Su identificación la basó tan sólo en el test de coagulasa y la resistencia a la novobiocina. Así mismo, realizó un estudio retrospectivo en 12 investigaciones relacionadas con la identificación de ECN como patógenos del tracto urinario. Ocho de estas investigaciones fueron realiza-das en Europa entre 1941 y 1973 y dos en Norteamérica entre 1941 y 1942. Este mismo autor concluyo que la frecuencia variaba entre 7 y 28 por ciento (23).
Sellin M. halló también ECN resistentes a la novobiocina como segunda causa bacteriana de infecciones del tracto urinario después de la Escherichia coli en un grupo de 154 estudiantes universitarias norteamericanas que presentaban clínica de di-suria. Esta investigadora identificó seis cepas de ECN resistentes a la novobiocina en un grupo de 200 muestras de orina contaminadas, lo que le llevó a inferir que este microorganismo es un patógeno selectivo del tracto urinario en mujeres jóvenes (12). William D. y Lewis D. encontraron Ss en Norteamérica con una frecuencia que variaba entre 0.09 y 0.3 por ciento respectivamente (24,25).
Latman R. encontró infección urinaria por Ss con una frecuencia del 11% en un grupo de 81 mujeres estudiadas duran-te un período de 14 meses, todas con las características epidemiológicas ya referidas. Los síntomas predominantes en este grupo eran disuria y urgencia miccional (100%), así como también lumbalgia (17%). Las alteraciones del examen de orina oscilaron entre piuria (86%) y hematuria (54%). Este autor determinó aumento de anticuerpos séricos en el 86% de los casos, lo que reveló compromiso del tracto urinario superior. Así mismo, resaltó la importancia que debe otorgarse a urocultivos puros por Ss en concentraciones menores a 105 unidades formadoras de colonias (ufc) por cc en pacientes con clínica de síndrome uretral (26), hecho ya referido previamente por Jordan (25).
Fowler J. encontró una frecuencia de infecciones urinarias por Ss en un 10%, afirmando que en ocasiones un 10% de las pacientes pueden tener clínica de infección recurrente después del tratamiento, las cuales son favorecidas por la presencia de cálculos, que a su vez son desarrollados debido a la producción de ureasa por parte de los Ss (29).
Rupp M. aisló Ss como productor de infección urinaria con una frecuencia del 10% (1). En Venezuela, Andrade E. encontró Ss con una frecuencia del 2%. Plaza I. y Rivero N. lo identifican con una frecuencia de 7 y 2% respectivamente (30-32).
Propósito
Esta revisión se realiza a fin de precisar las características epidemiológicas, clínicas y bacteriológicas de las infecciones urinarias por Ss en nuestro medio.
Material y métodos
Se realiza una revisión retrospectiva sobre los hallazgos de urocultivos positivos en la Sección de Bacteriología en el Hospital Universitario de Caracas (HUC). Todas las muestras analizadas provenían de pacientes con sospecha clínica de infección urinaria en condiciones ambulatorias u hospitaliza-dos. En su estudio bacteriológico, se siguieron las recomendaciones de la Sociedad Americana de Microbiología y de la NCCLS (33-35).
Se revisaron los libros de reporte bacteriológico durante el lapso 1998-2004. Los resultados de urocultivos positivos por Ss fueron vertidos en fichas de registro y se analizaron aspectos epidemiológicos, clínicos y bacteriológicos. En este último aspecto, se indagó la susceptibilidad a los antimicrobianos. Dichos resultados se dividieron oportunamente en dos trienios (1998-2000 y 2001-2003) y año 2004, se hace análisis comparativos entre dichos lapsos y se describen también los datos encontrados durante el año 2004.
Resultados
Se analizan los resultados de 34.427 urocultivos procesados en la sección de bacteriología del HUC, entre enero de 1998 y diciembre de 2004, provenientes de igual número de pacientes. Todos estos urocultivos procedían de igual número de pacientes con sospecha clínica de infección urinaria. De este total de muestras, 6.439 (18%) dieron resultados positivos al urocultivo al reportarse crecimiento bacteriano superior a 105 ufc por cc de orina. Se encontró en este universo, 131 urocultivos (2%) con aislamiento de Ss. Se procedió a realizar estudios comparativos en dos trienios, 1998-2000 y 2001-2003, en cuanto a hallazgos en aspectos epidemiológicos, clínicos y bacteriológicos y se analizan también los reportados durante el año 2004 (Tabla 1).
Tabla 1. Aspectos epidemiológicos y clínicos en pacientes con infección urinaria en el HUC por Ss durante los trie-nios 1998-2004.

ACV: Accidente cerebro-vascular.
IRCT: Insuficiencia renal crónica terminal.
*Once pacientes estaban embarazadas con más de 23 semanas de gestación.
** Un paciente con diabetes y otro paciente con SIDA.
*** Dos pacientes con diabetes y otro era un niño de 1 año de edad con clínica de infección urinaria.
**** Dos de ellas con insuficiencia renal crónica, de las cuales una presenta-ba cáncer de cuello uterino y síndrome nefrótico, y la otra con peritonitis otra paciente evolucionaba con SIDA y una cuarta con pielonefritis asociada.
En el primer trienio, se encontraron aislamientos de Ss en 62 de los 3.199 pacientes estudiados (2%). Mientras que en el segundo trienio fueron 52 de 2.505 (2%). En el año 2004, se encontraron 17 entre 735 pacientes estudiados (2%).
En el primer trienio, 50 aislamientos (81%) correspondía a pacientes del sexo femenino y 12 (19%) al sexo masculino. Veintiséis de estas pacientes (42%) tenían una edad que oscilaba entre 30 y 50 años. Treinta y ocho (61%) eran pacientes hospitalizados y 24 (39%) eran ambulatorios. De estas pacientes hospitalizadas, 12 (32%) correspondían al servicio de obstetricia (sala de partos). Los restantes 26 pacientes estaban ubicados en otros servicios del hospital. En este mismo trienio, 12 aislamientos de Ss provenían de pacientes masculinos, de quienes se describen sus características (Tabla 1).
En el segundo trienio, de los 52 aislamientos de Ss, 43 de ellos (83%) correspondían a pacientes de sexo femenino y 9 (17%) al sexo masculino. Veinticinco de ellas (48%) estaban ubica-das en la tercera década de vida. Treinta y ocho (73%) eran pacientes ambulatorias y 14 (27%) estaban hospitalizadas. En este último grupo, 11 (26%) eran mujeres embarazadas con más de 23 semanas de gestación (Tabla 1).
Durante el 2004, los 17 aislamientos de Ss provenían de pacientes del sexo femenino,11 de estas pacientes (65%) estaban hospitalizadas, nueve (56%) estaban ubicadas entre la segunda y tercera década de la vida. Seis (36%) estaban embarazadas, una de ellas tenia diagnóstico de pielonefritis. En dos de las pacientes (42%) la infección urinaria estaba asociada a Insuficiencia Renal Crónica Terminal (IRCT). Una de estas pacientes tenía diagnóstico asociado de cáncer de cuello uterino y síndrome nefrótico y en otra paciente la infección urinaria estaba asociada a clínica de peritonitis, una tercera paciente evolucionaba con SIDA y una cuarta paciente evolucionaba con pielonefritis (Tabla 1).
En el trienio 2001-2003, de los 14 pacientes hospitalizados, se encontró litiasis renal en 3 de ellos. Asimismo, se reporta-ron estados de inmunosupresión tales como diabetes mellitus en dos pacientes e insuficiencia renal crónica en otros dos. En el año 2004, se determinó insuficiencia renal en dos pacientes, otra paciente evolucionaba con embarazo y SIDA asocia-do (Tabla 1).
Seis (43%) de estos pacientes estaban ubicados en el servicio de medicina y el resto estaban distribuidos en otros servicios (Tabla 2).
Tabla 2. Distribución por servicios de los pacientes hospi-talizados con infección urinaria en el HUC por Ss durante los trienios 1998-2000 y 2001-2003.

En el trienio 1998-2000, esta infección estaba asociada al uso de sonda vesical en 4 de los 38 pacientes hospitalizados; de los cuales, tres presentaban litiasis renal. Se encontraron esta-dos de inmunosupresión tales como diabetes mellitus en tres pacientes, mientras que dos pacientes evolucionaron con leucosis y otros dos con colagenosis. También se determinó 5 casos de insuficiencia renal y otro con SIDA. Adicionalmente, se encontró infección urinaria asociada a vejiga de esfuerzo en dos pacientes (Tabla 3).
Tabla 3. Infección urinaria por Ss y asociación a procesos clínicos durante los trienios 1998-2000 y 2001-2003 y el año 2004.

Se encontró infección mixta en el lapso 1998-2000 por enterococos en dos pacientes. Una de ellas, de 39 años de edad, tenía antecedentes de Accidente Cerebro-Vascular (ACV) y de uso de sonda vesical. El otro caso correspondió a un hombre de 62 años con antecedente de osteomielitis crónica en pelvis. En este mismo lapso, se encontró asociación a Escherichia coli en dos pacientes. Uno de estos correspondía a una mujer de 50 años con diagnóstico de infección urinaria y el otro a un hombre de edad indeterminada con antecedentes de paraplejía y uso de sonda vesical concomitante. También se encontró asociación por S. epidermidis en una mujer de 46 años con clínica de cistitis. Hubo asociación con Candida sp en una mujer de edad indeterminada y que cursaba con 14 semanas de gestación.
En el lapso 2001-2003, se encontró asociación por enterococos en un paciente de 66 años con diabetes mellitus. Se determinó asociación a Escherichia coli en dos pacientes, una de ellas de edad no precisada con clínica de cistitis y la otra corres-pondió a una paciente de 73 años de edad con diagnóstico de hemorragia subaranoidea, crisis convulsivas y el uso de sonda vesical concomitante. Se encontró asociación a Klebsiella pneumoniae en un hombre de 71 años con antecedentes de pancreatitis aguda y uso de sonda vesical y asociación a Acinectobacter baumannii en un paciente de 38 años con clínica de infección urinaria (Tabla 4).
Tabla 4. Asociación de infección urinaria por Ss a otros microorganismos.

Con respecto a la sensibilidad antimicrobiana, se observó que en el trienio 1998-2000 la sensibilidad a la nitrofurantoina fue del 100%, manteniéndose elevada (90%) en el trienio 2001- 2003. La sensibilidad al sulfatrimetropim se redujo de 98 a 90% entre los dos trienios, mientras que la sensibilidad a la norfloxacina solo varió de 95% al 96%. Para la tetraciclina, osciló entre 86% y 72% en estos lapsos.
Con respecto a la oxacilina, la sensibilidad osciló entre 47% y 6% para cada uno de los dos trienios comparados.
Durante el año 2004, la sensibilidad a la nitrofurantoina fue del 63%, al sulfatrimetropin 69%, norfloxacina 74%, tetraciclina 69%, mientras que la sensibilidad a la oxacilina fuel del 38% (Tabla 5).
Tabla 5. Sensibilidad antimicrobiana de Ss durante el lap-so 1998-2004 HUC. Valores en porcentajes.

Ciertos microorganismos están colonizando piel y superficies mucosas en humanos y animales y su aislamientos en cultivos no indica necesariamente que haya presencia de un proceso infeccioso (17).
En la patogénesis de las infecciones del tracto urinario por ECN, se han reportado el aislamiento de Staphylococcus epidermidis, entre otros, provenientes de muestras de orina tomadas por el procedimiento del chorro medio de orina y se dice que dicha muestra puede ser contaminada de manera inadvertida por componentes de la microbiota normal , en condiciones de colonizantes de membranas mucosas, piel del área urogenital e introito vaginal, comportándose en algunas situaciones especiales según el hospedador como microorganismos oportunistas y en ocasiones relacionadas a infecciones nosocomiales. En menor proporción, otros ECN tales como S. haemolyticus, S. warnerii, S. hominis, S. capitis, S. simulans, S. cohnic, entre otros, son patógenos no comunes pero pueden estar implicados en infecciones del tracto urinario (1,3,5,34).
Existen reportes relacionadas al rol de Ss en la patogénesis del tracto urinario. Robert A. infirió que algunos factores del tracto urinario podrían actuar selectivamente en favorecer el desarrollo de la patogénesis de las infecciones urinarias por Ss (11).
Con respecto a Ss, se ha determinado que no está localizado en el tracto genitourinario, ya que no se ha aislado como contaminante en cultivos de orina y se ha determinado que su presencia en pacientes sintomáticos le da credibilidad como patógeno primario de infecciones urinarias. La patogénesis de la infección del tracto urinario por Ss no es bien conocida, pero es probable que una infección ascendente se desarrolle a partir de colonización del área rectal o urogenital, lo cual sugiere semejanzas a la patogénesis de la infección urinaria por Escherichia coli. Se ha demostrado que su adherencia a las células urogenitales es mayor que otros ECN y que la propie-dad de producir ureasa son de por sí dos factores a los cuales se atribuye una mayor patogenicidad de los Ss (1,6,12,25,27,28,36).
Las infecciones urinarias por ECN son reportadas como segunda causa de infecciones urinarias precedidas por E. coli. (25). En este grupo, tiene un rol preponderante como patógeno primario el Ss. Este hecho también fue corroborado por Andrade E, quien en el 2001 reportó en el HUC durante el lapso 1998-2000 en 18.201 pacientes a quienes se les practico igual número de urocultivos, 3.199 positivos con más de 105 UFC (18%). De estos, 2.402 (75%) correspondían a urocultivos donde se aislaron bacilos gram negativos y en 797 de estos urocultivos, un 25% de ellos correspondian a bacterias gram positivas. En este último grupo, 319 (40%) correspondían a Staphylococcus epidermidis y 62 (8%) a Ss (30).
La verdadera fuente de Ss para causar infecciones urinarias es aun desconocida. Se ha sugerido el recto como reservorio inicial, pero al respecto existen trabajos contradictorios. Sellin M. et al., no hallaron Ss en 61 hisopados rectales, pero lo detectaron en 9 de 82 hisopados vaginales (12). Pead L. et al. encontraron diez cepas de Ss provenientes de 150 muestras de hisopados rectales (36). Posteriormente, Walmark G. et al., lo aislaron en 1 de 206 hisopados rectales provenientes de mujeres jóvenes y no lo encontraron en muestras uretrales; aunque hacen la salvedad de no haber empleado medios de enriquecimiento en los cultivos utilizados (13). Jordan J. et al. (28), Latman R. et al. (26) también lo determinaron en recto y vagina.
Este último investigador reportó que en tres mujeres colonizadas por Ss a nivel de recto, vagina y uretra, estas presenta-ron concomitantemente infección urinaria por Ss y que 24 mujeres no colonizadas por Ss en las áreas anatómicas ya mencionadas no desarrollaron infección urinaria; por ende infiere que la presencia de Ss como colonizantes de áreas como el recto constituía un reservorio, el cual precedía a la colonización de vagina, uretra. Este hecho permite a posterior la patogénesis por vía ascendente en el desarrollo de infección urinaria (26). Esta asociación también fue reportada por Rupp M. (1).
Estos hallazgos se han encontrado en estudios europeos y norteamericanos, lo que ha permitido hacer correlación en similitud en cuanto a población afectada, predominando en las manifestaciones clínicas los síntomas de disuria, urgencia, frecuencia miccional y lumbalgia, y entre las paraclínicas, hallazgos de piuria y hematuria microscópica (17).
Muchas de estas infecciones urinarias se expresan con manifestaciones de infecciones urinarias altas, lo que se ha corroborado por el aumento sérico de anticuerpos contra Ss en pro-porciones que han oscilado entre 41% y 86% (1,19,26).
En otras ocasiones se ha encontrado Ss hasta el 20% de la uretritis no gonocóccica (UNG) y hasta en el 15% de varones sin uretritis pero atendidos en clínicas de enfermedades venéreas (28).
En la casuística del HUC no se realizó estas determinaciones y ninguna de las boletas de solicitud de los urocultivos hacía mención por parte de los clínicos de hallazgos patológicos en examen macroscópicos, microscópicos o químico de la orina.
En los resultados obtenidos por nosotros observamos, al igual que en estudios extranjeros, la preponderancia de infección en pacientes del sexo femenino y con un predominio de edad que guarda relación con los grupos de edad entre la segunda y tercera década de la vida. Durante los lapsos analizados, de un total de 131 pacientes, 110 correspondían al sexo femenino (82%), de las cuales 40 estaban embarazadas. Dentro de este último grupo, 18 evolucionaban con embarazos con más de 20 semanas de gestación. Todas las muestras fueron obtenidas por la técnica del chorro medio de orina y a ninguna se le practicó punción suprapúbica.
Queremos resaltar la frecuencia de infección urinaria por Ss en mujeres embarazadas, hecho reportado previamente por Jordan P., cuando describe asociación de infección urinaria en mujeres embarazadas con clínica de pienolefritis (25). En nuestra casuística, solamente una mujer evolucionó con este criterio diagnóstico y los otros casos restantes de pienolefritis diagnosticados en el año 2004 no estaban relacionados a condiciones de embarazo.
No obstante, llama la atención que en los trienios 1998-2000 y 2001-2003 se encontraron pacientes masculinos; 12 (19%) y 9 (17%) respectivamente. Todos los cuales estaban hospitalizados. En cinco de ellos se encontró asociación a cateterización de vías urinarias por diferentes problemas de índole neurológico.
Así mismo, en el trienio 1998-2000 y en el año 2004 predominó la población hospitalizada sobre la ambulatoria en un 61% y 65% respectivamente (29,36). Mientras que en el trienio 2001-2003 predomina la población ambulatoria con un 73% de los aislamientos. Con respecto a la población pediátrica, se observa una baja frecuencia ya que sólo cinco niños (4%) fue-ron diagnosticados con infección urinaria por Ss a lo largo de todo el estudio.
Estos hechos son infrecuentes en la literatura reportada en otras latitudes del globo. Con respecto a la frecuencia de la infección urinaria por Ss en Norteamérica, esta ha oscilado, según Williams D. y Lewis J., entre 0.09% y 0.3% respectivamente (24,25). En el caso de Venezuela, Andrade E. lo determinó en una frecuencia del 2%; Plaza I. et al. del 7% y Rivero N. del 2% (30-32). Llama la atención que en los estudios europeos, la frecuencia de esta infección oscila entre 7% y 26% (33,36). Todas estas variaciones en frecuencias con respecto a estudios foráneos nos hacen inferir que son debidas a las diferencias en las poblaciones estudiadas.
La identificación de Ss en infecciones urinarias con cultivos mixtos fue reportada por Walmark G.., con una frecuencia del 4% (13). Mientras que en nuestros hallazgos se encontró en un 10% para cada uno de los trienios analizados. El 73% de estos cultivos mixtos estaban asociados a enterobacterias (Escherichia coli 4, enterococos 3, y Klebsiella pneumoniae 1).
En nuestros pacientes se encontró relación a litiasis renal en cinco (4%) pacientes. Esta condición ya ha sido anteriormente reportada por Fowler J. (29). Este hecho se atribuye también al rol preponderante del Ss de producir ureasa, propiedad que le permite la etiopatogénesis de cálculos y la tendencia a perpetuar la infección (19,37-39). En este último particular, no hubo recaídas aparentes en nuestra casuística, ya que en ninguno de estos pacientes hubo urocultivos de control.
Queremos resaltar también la asociación de la infección urinaria por Ss a variados estados de inmunosupresión en 19 de los 131 pacientes (15%); tales como insuficiencia renal crónica (siete pacientes), diabetes mellitas (cinco), leucosis y colagenosis (2 cada uno), SIDA (dos), tumor renal (uno).
Con respecto a la sensibilidad antimicrobiana, esta fue determinada por la técnica de Kirby y Bauer, observándose una variada sensibilidad que guarda relación con estudios previos por Maskell, Walmark G., Jordan P., Lathman R. y Gill V., Fowler, Rupp P. y Andrade E.; Rivero, Fernandez y Andrade (1,13,23,25,27,28,30,32,40,41-43).
Con respecto a la sensibilidad a la oxacilina, esta fue del 53% en el trienio 1998-2000 y del 94% en el trienio 2001-2003. Relacionando ambos trienios, la sensibilidad a la norfloxacina, nitrofurantoina, trimetropimsulfametoxazol osciló entre 95% - 96%, 100% - 90% y 98% - 90%. Durante el año 2004, la sensibilidad a la norfloxacina fue del 74%, nitrofurantoina del 63%, trimetropimsulfametoxazol del 69% y la sensibilidad a la oxacilina fue del 38%.
La resistencia de los ECN con respecto a la oxacilina, se recomienda actualmente que debe ser determinada utilizando el disco de cefoxitina de 30 microgramos, el cual, tiene una mayor especificidad e igual sensibilidad a la oxacilina (44).
Concluimos que el personal del laboratorio y los clínicos de-ben estar conscientes que hallazgos de ECN en cultivos de orina, particularmente provenientes de pacientes sintomáticos con exámenes de orina previos patológicos (piuria) pudieran deberse a Ss y que el diagnóstico presuntivo puede inferirse por el test de resistencia positiva a la novobiocina. Con res-pecto a la sensibilidad antimicrobiana esta varia según la dis-ponibilidad de los discos a utilizar y su correlación a la población afectada por la infección urinaria.
Actualmente se esta a la espera de las nuevas actualizaciones de la NCCLS.
Agradecimiento
A todo el personal del Laboratorio de la Sección de Bacteriología del H:UC. , por su desinteresado aporte y colaboración.
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